domingo, 24 de julio de 2011

COMO ESTIGMA APARECÍA EN LOS SUEÑOS (Julio Salgado)








Carneada.

Fue rubia en el cielo.

Las avispas comían en sus pechos

y los ángeles borrachos

iban a los bares de los arededores

sobre los túmulos debajo de los algarrobos

en la época en que florecían las tuscas.

La llevaban a pasear

a esos pequeños milagros que suceden

en nuestro propio corazón.

Y ahí todo se quemaba

como pedacitos de paja.

Y solo el humo que de alguna manera

aparecía

por lo menos a mí

me hacía soñar.

           (Del libro Doble cielo - Ed. Argonauta)

lunes, 13 de junio de 2011

CONDICIÓN (Eduardo Albarracín)








Cayó la tarde y cayeron también las vendas.
Los ojos límpidos pudieron ver sobre la mesa el pan partido y fragante, pero las manos que lo partieron habían desaparecido. Después de sentir el corazón en llamas, salieron corriendo a dar la noticia:
- Un forastero encontradizo que se sumó en el camino, nos habló de Dios y de que era cierto todo lo que se dice.
Ahora no caben dudas, para ser peregrino hay que tener los ojos bien abiertos.

POEMARIA (Eduardo Albarracín)








Álgido golpeteo de duros caracteres
pegan inclementes en el blanco de la página,
y dedos sangrantes de inútiles esfuerzos
socaban surcos de palabras olvidadas.

Poemas de recia estirpe
soltando de los puertos sus amarras,
penetran en olas de espuma y viento
con su carga de palabras ahogadas.

Y en el crucero de los cuatro destinos,
Inciertos e implacables,
se abre camino entre la bruma de los siglos
una triste y casi ausente poemaria.

Tu nombre y mi nombre,
enrejados en epístolas indescifrables,
claman por la libertad negada
entre suspiros de amores y nostalgias.

Ven, en esta noche crucial y ámame,
como en otras horas me amaras,
y deja, deja que mi boca te recorra
recuperando la memoria de tu carne.


viernes, 29 de abril de 2011

PABLO FERNANDO ALBORNOZ









Nasrudín creó la verdad.
"Las leyes por sí mismas no hacen mejor a la gente" dijo Nasrudín al Rey. Es necesaria la práctica de ciertas cosas para lograr armonizarse con la verdad interior. Esta forma de verdad se asemeja muy poco a la verdad aparente. El Rey decidió que Nasrudín podía hacer que la gente dijese la verdad. Él podía obligarlos a practicar la veracidad.
A la ciudad del Rey se entraba a través de un puente. Sobre éste el Rey hizo construir un patíbulo. Al amanecer del día siguiente fueron abiertas las puertas, el Capitán de la Guardia se encontraba apostado allí con un escuadrón de tropas, para examinar a todo el que entraba. Fue hecho este anuncio: «Todos serán interrogados. Si dicen la verdad, se les permitirá entrar. Si mienten serán colgados».
Nasrudín se adelantó.
¿Adónde va usted?-preguntó el Capitán
-Yo -dijo Nasrudín- voy camino a ser colgado.
-¡No le creemos! -le contestó el Capitán- si usted es el que pone en práctica la verdad.
-Pues si no me creen es porque miento, entonces deben colgarme.
-Pero si lo colgamos por haber mentido, habremos hecho que lo que usted dijo sea cierto.
-Así es: ahora saben lo que es la verdad.
Muchas veces poner en práctica la verdad cuesta. Tanto para quienes la oyen como para quien la dice. Jesús fue un hombre rechazo justamente por ser honesto. Es preferible pecar de sincero que parecer honestos sin serlo.



viernes, 22 de abril de 2011

LA CENA DEL SEÑOR (Eduardo Albarracín)









Sobre la alfombra,

tenso paño de augurales presagios,

entre el amargo y el agrio

se evanece el vino de los odres viejos.

A punto está la cena,

silencios y murmullos se entremezclan,

haga cada uno lo suyo

el valor de la libertad está en juego.

¿Quién Señor?

¿Yo Señor?

No Señor.

Siete llaves tiene el reino,

siete llaves mis candados,

y el vino nuevo aún sin destaparse.

Destino de cruz tendrán los presagios

y junto a ella el desparramo.

Siete llaves tiene el reino

Siete llaves y tres clavos.

lunes, 7 de marzo de 2011

RECONOCIÉNDOTE (Eduardo Albarracín)










Cuando recupero los ecos

de todos mis gritos,

descubro en la oscuridad de la noche



con mi mano buscando a tientas,

que tu mano desde siempre estuvo lista

para asirme y rescatarme de mis miedos.

Y en ellas reconozco, mujer, que eres mi madre.



Cuando divago en el espacio

de las horas calladas,

buscando mi sangre en el torrente de la vida



y te descubro navegando bajo los mismos soles en que mi velero se agita,

te reconozco hermana, pedazo de mi misma esencia

nutriendo los recuerdos de la infancia.



Cuando se encendieron las hogueras

perturbadoras de mitos

y busqué en el olimpo de mis sueños a mi propia diosa,

descubrí que en el altar mayor de todos los templos

estaba mi otra parte esperando mi regreso.

Y ahí, mujer, te descubrí novia

llenando tú de azahares a todas las fragancias.



Al presentarle batalla a la vida en todos sus frentes

y reconocer en el fragor de la contienda

que solo nunca hubiera podido

torcer el destino de lucha tan despareja,

apareció estoica tu figura enarbolando la bandera de la victoria

y calzando en mi frente la diadema del triunfo,

cuando en tus garras estaba la hazaña.

Ahí supe, mujer, el valor de una esposa.



Cuando la luna callada bajó en alas de plata

a la sublime quietud de las entrañas,

para dejar las mieles aterciopeladas

de la maternal causa,

fue la vida misma que en un sublime beso

de canción de cuna y clave,

te puso mujer en el rol de hija.



Cuando los espacios azules se llenaron de cielo,

y descubrí que en tus ojos estaba

el fulgor de las estrellas iluminándome el camino,

reconocí que en ti, mujer, tenía una amiga,

y en el cofre de tu alma adornado de brillos

deposité con confianza todos mis temores.



Cuando parado en el silencio atónito

de mis vacíos existenciales elevo mis ojos al cielo,

buscando las respuestas que por sí solo no encuentro,

y descubro el rostro de una mujer, virginal e inmaculada,

que enjuga con amor infinito todas mis lágrimas,

descubro a Dios mismo sanando mis llagas.



Es que tú, mujer, resumes en la pequeñez de la carne

la inteligencia divina,

que supo interpretar a tiempo que sin ti, el mundo sería vano.

Entonces, ¡Gracias Mujer! Por encarnar en ese corazón generoso

todas las verdades y todas las revelaciones,

y derramar en ardorosa esperanza,

el amor que emana de Dios, descubriendo el rostro de todos sus amores.

DECIR AMOR (Eduardo Albarracín)








Decir Amor es...


decirlo sin palabras, decirlo con la mirada,

decirlo con las manos estrujándonos el alma

sin negar la necesidad de una lágrima.


Decir Amor es decirlo con la piel en llamas.


Decir Amor es...


Lastimarse los labios

mordiendo por dentro las palabras

que puedan abrir heridas

que en cicatrizar tardan,

y es también reír con fuerza

cuando la alegría estalla.


Decir Amor es gritar tu nombre

cuando el mundo calla.

 

sábado, 22 de enero de 2011

LA LEYENDA DEL CHANGUITO Y EL QUEBRACHO









Dicen que para navidad, hace cosa de unos años,

allá en el fondo del monte se había incendiado
un quebracho….
Los changos y las chinitas, no pudieron apagarlo…
y desde entonces a hoy,
como una estaca parado, con sus dos brazos abiertos
al cielo le esta rezando…
La noche de la quemazón, según cuentan en el pago
en un ranchito cercano, nació un changuito moreno,
y se quedó con el alma del quebracho recién muerto.
Como fue para navidad, lo llamaron Nazareno
ojitos color de humo, bracitos como el acero,
un relámpago de vida, con los cabellos al viento.
¡Ay! Nazareno del monte
sin niño Dios y sin sueños,
los reyes magos changuitos
no bajan por estos suelos.
Él decidió por las fiestas….
adornar el gran quebracho
los niños lo recargaron
con adornitos de barro,
los changos y las chinitas
le tallaron corazones
con sus dos nombres adentro
para que el amor sea más largo

y los viejos lo regaron
con lágrimas como perlas
nacidas de los recuerdos
de historias y de leyendas.
y a la vuelta le pusieron
una guirnalda de estrellas
y los pajaritos trinaban
chacareras de mi tierra...
……………………………………
la última navidad el Nazareno se ha muerto
le rezaron nueve misas
aunque no hallaron el cuerpo…
y allá, para el fondo del monte,
muy cerquita de su rancho,
esa misma navidad
¡ha renacido el quebracho!

                            Patvil (Patricia Villanueva)

viernes, 26 de noviembre de 2010

ME PIDES UN POEMA (María silveria Nieva)

                                                                        Foto By gergas 08 (tomada de Internet)



ME PIDES UN POEMA


                                        María Silveria Nieva*



Me pides un poema

y estás rodeado de ellos.

Poema es el sol

cuando al amanecer

con sus destellos

decora de rojo

el costado aquel del cielo.



Me pides un poema

y estás rodeado de ellos.

Poema es una mujer virtuosa,

la nobleza de un joven,

la inocencia de un niño

y el surcado rostro de un abuelo.



Me pides un poema

y estás rodeado de ellos.

Poemas son los árboles

que conversan con el viento;

son las flores con sus coloridos aromas

y las aves con sus trinos y gorjeos.



Me pides un poema

y estás rodeado de ellos.

Poema son las montañas

con sus níveos abrigos,

los ríos que cruzan

la pradera sonriendo

y los que tiritando

se escapan del deshielo.



Me pides un poema

y estás rodeado de ellos.

Poema es el mar, las playas

los arroyos, las nubes que sonriendo

acomodan sus velos

cuando el lago les presta

su tranquilo y límpido espejo.



Me pides un poema

y estás rodeado de ellos.

Poema es la vida, una sonrisa,

una caricia, un buen ejemplo,

una ayuda desinteresada

y un oportuno consejo.



Me pides un poema

y estás rodeado de ellos.

Poemas son nuestros amigos,

nuestros seres queridos.

El mundo es un poema

de seis versos

que lo escribió nuestro Dios

el poeta más excelso.



Me pides un poema

y estás rodeado de ellos.



*María Silveria Nieva, nació en Frías, donde aún vive. Egresó como Maestra en el año 1967. Pertenece a la SALAC, filial Nº 30 que la cuenta entre sus fundadoras. Ha ganado premios en diversos concursos literarios y figura en antologías nacionales e internacionales.

sábado, 30 de octubre de 2010

AMALIA ESILDA RAMOS






 
 
 
A LOS MUERTOS POR LA PATRIA


El silencio de la historia
de cien años hacia atrás,
es un himno de victoria.
Es un canto. Es un fusil
donde huestes de patriotas
con la furia y el coraje
de la sangre varonil,
por las huellas de carretas
van camino hacia la lid.
Que al furor de las metrallas
y al tronar de los cañones,
por las pampas, por los valles,
por las selvas y montañas
son paladines y centauros
coronados por los lauros
del olivo y del laurel.
Que en los campos de batalla
entre el centellear de las espadas
y el redoblar de los tambores
dejan sueños y esperanzas,
dejan vidas, esposas, hijos,
madres, sacrificios y el hogar.
“desde el Plata hasta el confín”,
¡Son los muertos por la Patria;
son soldados de la gloria
de Belgrano y San martín!



MI AMIGO GATO

Yo chica
sentada en el umbral
de la puerta de calle,
mirando pasar la gente,
con los codos en las rodillas
y sobre las manos, las mejillas.
Pasa un gato por la vereda
con el lomo encorvado
rozando las paredes
y a mi lado dice miau…

Como no entiendo su lengua,
pienso que me saluda
y le contesto: chau…

El gato salta la muralla
de la casa vecina
y yo sigo pensando…
Pensando en el saludo
de este amigo que no conozco,
y que solo sé que es un gato.

                                               (1939)

viernes, 8 de octubre de 2010

AL ALMA DE FRÍAS - PATRICIA VILLANUEVA




No voy a nombrarte frías,

por tus fuentes y tus plazas,
sino por tu alma,
esa que hace un tiempo,
me trajo de nuevo a casa…
……………………….
Amo mi frías de lapachos florecidos
de carnavales eternos
y siestas con los amigos…
de mates interminables...
de amores inolvidables…
a la vuelta de la plaza…

…de las veladas de teatro
y bailes en la cabaña…
registros de las memorias
que mis padres me contaran…
de primaveras ventosas
y tardes color vainillas
de la Sargo, de la Coinor,
de fiestas de Lutsavira...
y como evitar los duendes
que revuelven los recuerdos
del festival del bombo
y por cierto…los mistoleros….

ahora todo es distinto,
hay carteles y negocios…
el progreso está vigente,
¡la música los boliches,
las motos …y tanta gente…!

por eso quiero pedirte, Frías
que en un marco de lapachos,
guardes celosa tu alma,
esa que hace algún tiempo…
me trajo de nuevo a casa.

                                 (Septiembre/2010)

NUNCA - PABLO ALBORNOZ







Marta estaba pensando. Meditaba furiosa, con la mirada fija en las torcidas baldosas: no le gustaba la disposición del piso, había mosaicos amarillos y rojos, definitivamente no le gustaban.

Golpeó sus manos por última vez junto al portón de la casa pero nadie la atendió, entonces regresó a la suya.

Atravesó un pasillo de gatos, telarañas y polvo; al fondo destellaba el monitor de la computadora. Alguien la obligó a defenderse de la tecnología y a sus setenta cinco años se debatía entre los botones; pero la sabía usar para lo que quería. El teclado estaba salpicado de importantes cagadas de moscas. Tomó el teléfono y marcó. La mujer tenía la cara sucia de pecas, el pelo color bronce con raíces blancas. Todo a su alrededor era deterioro. A Marta ya nadie la quería, pero eso no le importaba. Los años le habían caído de golpe aplastándola; se había convertido en una enana refunfuñante, parecía una caldera de cobre a punto de estallar.

–¡ Hola, Lautaro ! Escúchame un momento: acabo de venir de tu casa, pues no me atendías. ¡No me puedes escribir, la puta madre, no me puedes escribir un cuento donde todo el tiempo aparece la palabra “nunca”! Nunca, nunca, nunca. Te devora la ignorancia infeliz ¿En qué estabas pensando? – y colgó el tubo violentamente.

Marta se quedó mascullando y tipeando durante las horas restantes del día, sin bajar la vista del fulgor en el papel. Lo hacía de manera demencial, espantando a las gatas, sus crías y sus abortos; y se pudo ver que a la escritora le faltaban dedos. Sus manos eran inválidas estrellas de mar. Los nudos que tenía –sobre todo del pedazo del dedo pulgar derecho– aún sangraban, y las cagadas de las moscas sobre las teclas no eran tales, sino la llovizna escarlata de su desenfreno. Y así transcurrió el tiempo. Pasaron siete tardes, con sus madrugadas y sus sombras, mientras las gatas hambrientas y desatendidas se comían a sus camadas. Al ver que la corrección del texto no florecía, sintió que una larva enorme la rumiaba: un monstruo que irrumpía desde su interior. Y el teclado se seguía manchando, día y noche, al compás de su dactilografía, como un concertista poseído. Y se dio cuenta que Lautaro no existía, que la casa de las torcidas baldosas tampoco. Era ella sola la que vivía, y se había sometido a la tarea de corregir lo incorregible –su vida–, a terminar un cuento incontable, a sufrir en cada línea ante la presencia de un “nunca”, y murió víctima de su obsesión, salpicándolo todo, habiendo deseado alguna vez acariciar a sus únicos compañeros.

sábado, 28 de agosto de 2010

GASPAR VILLARREAL (Segunda parte)













ELLAS


Son las cursis mujeres que pululan
por la plaza, las calles y el salón.
Viejas y jóvenes que por doquier ambulan
ostentando melena a la “garzón”.

Es ridículo verlas, todas, todas,
hacen alarde de elegancia chic,
no reparan en nada siendo moda,
lo mismo que los otros, los fifí.

Ellas, las flores que a millares brotan
En el huerto malsano de la envidia,
son orgullosas, la primera nota
discordante que arranca la perfidia,
cultura para ellas es cosa ignota,
virtud y caridad… desconocidas.

GASPAR VILLARREAL











ELLOS


Inactivos, parásitos y ociosos,
de la vida ven solo el espejismo,
no saben que es luchar, son pretenciosos,
son muñecos rellenos de egoísmo.

No saben de la gloria ni el fracaso,
no ambicionan ni tienen ilusiones,
y rutinarios con su tardo paso
Siguen andando sin saber a dónde.

Son hombres leños que lleva la corriente
del río de la vida en su barrer.
Son aquellos que fueron impotentes
para luchar e intentar vencer,
y triste marca se les ve en la frente
que los delata sin amor ni fe.

TITA LÓPEZ












Aquí


justamente aquí

en la sombra doliente

en que siempre me pierdo,

el rumor de las alas

del zorzal mañanero

que su canto nos brinda

con silbos y gorjeos;

aquí estoy,

en confidencia muda

aspirando el perfume

que las hierbas ofrecen

desde el fondo del alma.

Aquí,

en este abismo de sombras

del oscuro contorno,

entre césped que habla,

las estrellas que lloran,

las flores que suspiran;

en este plenilunio compartido

en este lugar del tiempo

y del espacio

donde el ave, la flor

y el ser humano

se compenetran

en un mismo sueño.

lunes, 23 de agosto de 2010

DOS POETAS DE ANTAÑO











CANDOR



Alma simple

Desnuda en el regazo

De la selva virgen,

Aún no agita el encanto

De la pasión traidora

Su angélica dulzura,

Cándidamente hermosa

En el caro de luna



PIEDAD


Con la diestra tendida

En vuelo de paloma,

Diafanamente aliña

Céfiros y corolas,

Por la orfandad del peregrino;

La diestra acariciante

Nimba de amor la pena del olvido

Con cinco gemas coscurantes.

(Eliseo Fringes)


Del libro LUMINARIAS (Ed. Imprenta Amoroso, 5 de noviembre de 1948)




SONETO

Porque mi corazón amó las cosas

Con el íntimo afán de lo sincero,

Y supo adivinar las misteriosas

Armonías que fluyen el sendero;



Y porque fue rimando los colores

Con la visión azul del firmamento,

Y tuvo para todos los rumores

Ese oído sutil del sentimiento:



Y porque aún anhela ser sencillo,

Ama la noche cual el manso grillo

Con notas de cristal en lira trunca;



Más, el lento alejarse de los años,

Le ha traído los hondos desengaños

De saber que no puedo llegar nunca

(Vicente Porfirio)

(De su libro “LA HUMILDE CANCIÓN” Casa Editora Talleres Gráficos Labor, Frías, s/f.)

sábado, 14 de agosto de 2010

DOS POETAS DE FRÍAS






Nombre
(Liliana Massara)


Con los años, tu nombre
es mi imperio,
mi ciclo vital, mi techo
y el viento.

Con los años, vuelve tu nombre,
y lo modelo de alquimia urgente.
Desvaríos, ciegos de esperanza
pongo en tu nombre.

Con los años, llega tu nombre.
Lo encuentro, lo toco y lo palpo
con manos serenas y
cauta experiencia de cuerpo que arde.

Con lo años, veloz tu nombre
sigiloso y atento se escapa.
Vidrioso sonido se queda y golpea.
Doloroso devenir de mi palabra mágica.

Hoy intento rejuntar palabras,
ubicarlas detrás de este tiempo que anda.
Sentir llegar el viento repetido,
silbador fragmentado de aquel nombre,
y entonces reprocharme
si acaso no puedo olvidarlo.





POEMA
(Antonio Amaya)

Nunca me voy...
pues siempre estoy volviendo.
Tengo mi corazónpartido en dos.
En una parte
todo lo que llevo
y en la otra
todo lo que dejo…
Aunque ya no esté a tu lado
siempre te tendré en mis brazos…

sábado, 24 de julio de 2010

DOS POETAS DE FRÍAS Y SU HOMENAJE A SANTIAGO DEL ESTERO









TRIBUTO

(Leopoldo Roger Velarde)



Santiago, madre de pueblos
el progreso te espolea;
el crepitar de las máquinas
sacude toda la selva.

Los duendes quedan sin bosque,
sin techo los mirlos quedan
y los sufridos meleros
se quedan sin sus obreras.

No son hachas del Albión
como una vez ya lo hicieron,
las que desgajan los montes
para llevar la riqueza.

Hoy los gigantes quebrachos
ceden espacio a la siembra,
hoy son manos argentinas
y argentinas las manceras.

Como antaño en Loreto,
en Choya, en Salavina,
en mansos rubios trigales
florecerán las espigas.

Pero le seguirán cantando
al progreso… chacareras,
andará la Telesita
mudanceando por las melgas.

Porque el canto santiagueño
tiene sabor de represas,
de algarroba, piquillines,
de tierra arada y cosecha.




Entrada de Diego de Rojas y una incursión
en el Mercado Armonía

(Julio César Salgado)


Una pitanza de semillas humeante
dando señales
observadas de lejos
quizás levemente soñadas
sobre un manto de malvas.
Y el agua y la montaña
y la perdiz del páramo
junto al eclipse que retorna a tus labios.
Gorjeando en el museo
apareciendo por desaparición
un cráneo adulterado por la fábula
imagina la rotación del cielo
las desdichas terrenas
y los pliegues de un canto.
Oda
y ánima.
Flotaba la edad conquistadora
su vientre a la deriva
desplazando a las joyas.
Amuleto del mar.
Pócima móvil.
¿Quien olvidó estas ropas?
Una camisa abrazada a los árboles
y de los capitanes
un herrumbrado yelmo
y el golpe de unos pasos
malditos por los sueños.
Estas adivinanzas escapadas
sin encontrar señal
en el poema.
Restas en el azar.
El silencio de la estrella del norte responde al silencio
de la estrella violeta del sur.
“buscamos miel
cogemos plata
necesitamos algunas muchachas”
¿Dónde estamos?
Sólo contamos con el agro y las tejedurías
ya nada nos protege
ni la serpiente ni el jaguar ni el gamo
la diosa calavera de un caballo español
trastornó,
atravesó los campos de hondonadas
las tuscas florecidas
en los poblados marginales
hizo gemir a las antiguas médicas.
1963
en Maquijata, en La Punta, en Sinchi Caña o en El Tasial
o el Alto de Quicayo
unas lanas bermejas colgadas a secar
en las ramas de un tala.
Altanera o sanguinaria
una niña con anteojos ahumados
dama o cabrilla o muñeca feroz
comía tunas blancas:
“No toques estas sábanas
si mi cuerpo descansa
sólo ámame despierta si con mirar bastara”.
Cuenta la vagabunda tropa de Don Diego:
del lado de luto de tus ojos
el final de la tierra


sábado, 17 de julio de 2010

DOS POETAS FRIENSES






PRESENTACIÓN

Quiero ser un poeta sin melena
sin la crítica laudatoria que lo ensalza
y lo sofoca cuando el ego humano,
como el pavo real – gran vanidoso –
su plumaje exterior pasea en la sala.
No quiero aplausos ni loas generosas,
ni medallas, diplomas, pergaminos,
no quiero que se piense ni un instante
que ofrezco mercancías… cuando escribo.
Yo escribo porque siento y por ser justo
devolver en parte lo mucho que recibo
de Dios: la vida, la luz para mi mente,
la robustez moral para mi espíritu.
Da lo mismo a mi pluma detenerse
en exaltar la candidez de un niño,
que convertirse en el tábano de Sócrates
y clavar su aguijón… en un maldito.
Cada cual tiene su mundo y lo respeto,
así quiero que se respete el mío;
jamás fui piadoso con el hacha,
si me la dan…
no escucharán de mí ningún gemido

Leopoldo Roger Velarde - Poeta friense ya desaparecido.




ABUELA LORETANA

Yo he visto tu humildad entristecida
y tus ojos opacos por el tiempo
y recordé, de niño, los momentos
que a tu lado pasé, allá en mi infancia.
Recupero uno a uno los tesoros
que encontraba día a día en tu palabra
cuando la vida no tenía urgencias
y en las noches de luna tus canciones
nos contaban andanzas del Sacháyoj
Doña Jesuza Ramírez
mi abuela loretana,
la de cigarro en chala y su majada
que paciente cuidabas, pues sabías
que era el pan de tus hijos y tu salario.
Siempre añoro los soles de mi infancia
cuando todo era más simple y más sencillo
y te recuerdo abuela como entonces
con tu cigarro de chala detrás de la majada
y esa magia ancestral que te envolvía
cuando la copla subía a tu garganta
Doña Jesuza Ramírez, mi abuela loretana.

Jorge Silva (Poeta que reside actualmente en Frías)

jueves, 8 de julio de 2010

"POCHA" RAMOS Y JULIO SALGADO

VÍAS AL INFINITO (Entrada ferroviaria a la ciudad de Frías) - Fotografía de Antonio Cruz




PERMISO DE BAILE
(Julio César Salgado)
Nada es más glorioso y más efímero
que tu imagen en esa montura
astróloga casta
converso y memoro tu modelo de indecisa danzante santiagueña
llamando por una ventana incendiada
aspirando el suave humo
de los hornos
alumbrada por tus débiles y sedosas ropas blancas
saludando a un secreto auxilio
que roe desde los ranchos sin
colores de Frías
tu errante narcótico.
Soplo el fuego turbado por tus señales.
Negra oscura fruta
Amorosa
amazona acostumbrada a la mortífera música
atada a las mudanzas en los pisos de tierrar
egateando tus nalgas amaestradas por la canción de las sombras.


Julio Salgado nació en Frías en 1944. Entre sus obras publicadas se encuentran: “Poemas murales”; “Escrito sobre los animales solitarios”; “Agua de la piedra”; “Caja de fuego”; “El ave acuática” y “Trampa Natura”.


LA CASA

Selva Yolanda Ramos
En este reino mío donde creció mi infancia
con sus mitos de siestas, cedrones y torcazas
en esta casa, digo, donde anduve los pasos
aquellos del pesebre, de los sueños en alto,
yo descubrí el secreto de los panes fragantes
y el canto de los pájaros.
Y tengo en mí las manos que guiaron mis manos
las cuatro azules manos de sangre siempre viva
las que me señalaron la ruta de la estrella
y este divino oficio de ceñir los silencios
con lazos de palabras.
Y tengo en mí encendidos los tiempos del milagro
los del amor primero, los de la patria niña
aquellos del misterio, de la simple alegría
aquellos que confluyen en los brazos del árbol.
Y estoy aquí y ahora con mi ilusión a cuestas
y dibujo nostalgias de sus muros bermejos
y en la higuera que sabe de las tardes celestes
hoy busco la certeza de la antigua memoria
que se fue con el viento.
Hoy vuelvo a mis ancestros, a la raíz del canto
a los duende traviesos que aprisionan ausencias
y rescato el poema que se gestó en sus noches
y al hombre inmemorial de las leyendas.
Yo decreto por siempre la eterna primavera
en este reino mío donde el amor palpita.
Yo decreto por siempre que el amor no se muera
y que se encienda el fuego sin tiempo de la espera.
En este reino mío, donde mi tarde llega
yo fui feliz acaso, con sueños de madera.